Wednesday, June 28, 2006

Los falsos profetas

Mateo 7, 15-20. Tiempo Ordinario. Entremos hoy en el huerto de nuestra vida y veamos cómo van los frutos.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los reconoceréis.

Reflexión

Nos tocaron vivir momentos históricos excepcionales: el fin de uno de los siglos más convulsivos y el inicio de un milenio de esperanza, de un tiempo de primavera. Esto no quiere decir que la eterna lucha entre el bien y el mal haya terminado. Ahora incluso parece más fuerte que nunca. Por ello la recomendación de Cristo en el evangelio cobra una grande actualidad: ¡Cuidaos de los lobos vestidos de ovejas! Es decir, de aquellos que, bajo el nombre de cristianos, van entrometiéndose en nuestras vidas, engañando y creando confusión en nuestra fe.

Ahora bien, Cristo nos pide tener cuidado, no nos dice que los ataquemos y mucho menos que los matemos. No, en palabras de san Pablo, nos pide vencer el mal con el bien. Esos frutos buenos a los que hace referencia en este evangelio.

Y todos sabemos lo que significa el cosechar frutos buenos. Significa saber sembrar con la oración, regar con el sacrificio, alimentar con la esperanza. Entremos hoy en el huerto de nuestra vida y veamos cómo van los frutos, en la familia, en el trabajo, con los amigos... y pongamos los que haga falta, aunque sea sólo una sonrisa a los demás. Por tus frutos te conocerán.

Autor: Roberto Carlos Estévez | Fuente: Catholic.net

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